Homenaje a “Migué, el de las sardinas”

El ayuntamiento homenajea  al histórico espetero Miguel Martínez
El Ayuntamiento de Málaga rindio un homenaje el 7 de septiembre al popular e histórico espetero Miguel Martínez Soler, más conocido como “Migué, el de las sardinas”. Esta es una iniciativa del Distrito Málaga-Este y AEHMA  y la colaboración de las Áreas de Sostenibilidad y Servicios y Cultura, que han desarrollado la idea inicial del profesor  y gastrónomo Fernando Rueda.
Miguel Martínez soler murió el 30 de diciembre de 1939. Fue el  pionero de los chiringuitos de la zona de el Palo, propietario de un merendero  situado en la confluencia de las calles Mar y Banda del Mar, que desapareció en 1943 cuando se iniciaron las obras del Instituto Católico de Enseñanzas Técnicas, ICET.
Saltó a fama en 1885 tras servir una comida marenga a Alfonso XII el 21 de enero de este año. A este popular personaje se le atribuye la frase “Maestá, asina no, con los deos”,cuado vio que el monarca intentaba comerse las sardinas con cuchillo y tenedor.
El acto de homenaje consiste en  la inauguración de un monolito de piedra en el lugar donde este personaje asaban sardinas hace 125 años. Se colocará una placa con el texto “ En 1882 “Migué el de las sardinas” estableció aquí su merendero para la venta de pescaito y sardinas en espetos”.
Este homenaje no es sólo para Miguel Martínez sino para todos los hombres y mujeres que trabajaron y siguen trabajando en relación con el mar y que han hecho de El Palo el barrio marengo por excelencia de Málaga.
Tras este merendero surgen otros como “El Traganuo” o casa Pedro, que era sobrino de Miguel. En cada uno de estos antiguos merenderos había un “asaó” (asador) de sardinas en espeto en la arena de la playa, siempre dejando a la espalda el mar para que la brisa fuese de barlovento. Los más conocidos de estos establecimientos fueron Pepe Segovia “El Pantalones”, Gregorio “el cojo”, Miguel “el Funa”, Cayetano Vargas “el Chiote”, Miguelillo “el Chirrin-chirran” o Francisco Amat “el Pacote”, saga de maestros de todos los que hoy “amoragan” sardinas en las playas de El Palo.